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Don Capello y Sancho Rijkaard

In Barça on 15 marzo 2007 at 10:17 pm

Allá por el año 1983, se me quedó grabado en la memoria algo que nos contó aquella profesora a todos los alumnos de 5º de EGB. Leíamos algunos pasajes adaptados de Las Aventuras del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, y al hilo de la locura de Alonso Quijano, la maestra declaró: “Luego se cambian las tornas, y es Sancho Panza el que parece loco, y Quijote el que se presenta más cuerdo“.

Este intercambio de estados mentales que se sucede a lo largo de la obra de Cervantes regresa a mi cabeza en las últimas semanas, pero con protagonistas harto diferentes. Por un lado tenemos a Alonso Capello, personaje de cierta edad que vive con sus ancianas hermanas Emersona y Cannavara, que toda su vida ha bebido del fútbol, y que a fuerza de esto empieza a chochear y a hablar del sistema del doble molino en mitad del campo. Además, cada vez que ve a un jugador rellenito, se cree que es un orondo odre de vino y se dedica a ensartarlo con su espada hasta que el odre, haíto, se larga. Yo qué sé dónde… por ejemplo, a Milán. Además, vive enamorado de Messi del Toboso, ideal de belleza inalcanzable que le quita el sueño.

Por otra parte, en esta liga de cuyo nombre no quiero acordarme, también reside Sancho Rijkaard, humilde, bonachón, incapaz de meterse con nadie, y que ha destacado en los últimos años por su lógica y saber hacer en las labores del Campo Nuevo.

Pues hete aquí que la lectura de este apasionante libraco empieza a llegar a su fin, y ya apreciamos una transformación en los personajes. Diríase que Don Capello de la Blanca, conocido desde hace meses con el sobrenombre de El Italiano de las Tristes Figuras, empieza a encontrar su camino hacia el raciocinio y la lógica (más Guti y Robinho, menos Emerson y trivote), y a admitir que su vida de ideales desfasados puede no corresponderse con la realidad. Y al otro lado, montado sobre la tenaz mula Beguiristana, tenemos a un Sancho Rijkaard al que parece que los nervios y las excitantes aventuras corridas empiezan a pasarle factura. Comienza Sancho a cuestionar su lógica de siempre (4-3-3), y empieza a cuestionarse la cordura que tan bien le había venido hasta el momento, abandonándose a fantasías (3-4-3) que solo Dios (Cruyff) sabe de dónde salen.

¿Cómo terminará este libro? Pues espero que igual que su homólogo del siglo XVII: con el caballero reconociendo su locura, pero moribundo, y con Sancho Panza recuperando la salud mental.

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  1. Jaja, qué buen símil, Chus.

    Bien viene tomar un caldo de cordura que andamos famélicos de seso. Desde el entrenador hasta la portera de Núñez.

  2. PLAS PLAS PLAS PLAS
    Genial la comparación, aunque yo si creo en el 3-4-3 ,pero no con estas piezas.
    Saludos

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