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La ira del hombre tranquilo

In Barça on 14 enero 2007 at 1:04 pm

Dos puntos de nueve posibles. Esa es la racha que lleva el Barça en los tres últimos partidos de Liga. Es evidente, y ya no se puede ocultar con otras tonterías, que el equipo está dando claros síntomas de estar fundido a unas alturas de temporada en la que varios de sus rivales directos aguantan sin problemas (Sevilla, Zaragoza, Valencia…).

Otro que parece fundido es Rijkaard, que ayer nos dejó la imagen de la jornada en esa explosión de rabia a lo Rocky Balboa contra el banquillo. Lo que veía no le gustaba. Ni a nosotros, Frankie, pero es que nosotros no podemos hacer nada. Tú sí.

Todos los años se producen en algún momento “pájaras” de algún jugador, cosa normal, ya que es imposible encontrar las causas para el bajón de rendimiento de uno o dos jugadores. En cambio, cuando el agotamiento o incluso la apatía son generalizadas, está claro que hay que buscar un motivo común. Es alarmante el estado de forma de Puyol, otrora un valladar inexpugnable (el gol de Tamudo es, en gran parte, un error de marcaje del capitán), de Márquez (¿dónde estás, manito?), de Ronaldinho (sigue siendo temible a balón parado, pero no se va en carrera ni del árbitro), de Belletti (¿dónde está su explosividad de antaño?)… Además, está claro que el compañero adecuado para Ronaldinho por la banda izquierda es Silvinho, con el que se entiende mucho mejor que con un Gio que lleva dos años horribles. En la delantera, Gudjohnsen y Giuly siguen con la pólvora mojada, y el único que asiste a su cita con el gol es Saviola, un gran jugador que a final de temporada nos dará con la puerta en las narices. Justo cuando le supliquemos que se quede.

También existen quebraderos de cabeza en el medio campo. Edmilson no es el que era ni de lejos, y el ardor inconsciente de Motta no sirve para suplirlo. El Barça necesita un centrocampista defensivo que juegue delante de la defensa, o cambiar de sistema para no necesitarlo. En cuanto a Xavi e Iniesta, no hay mucho que decir. Este tipo de jugadores son capaces de ser los mejores del mundo, siempre y cuando a su alrededor las cosas funcionen de manera, al menos, correcta. Como eso no se vio en Monjuic, su discurso estaba abocado al aburrimiento.

Dos son, en mi humilde opinión, las causas de este sufrimiento invernal que estamos padeciendo: La primera es que estamos cayendo en los mismos errores de nuestros vecinos de la capital en las pretemporadas: glamour, publicidad, bolos infumables para sacarles la pasta a chinos, aztecas o lo que se nos ponga por delante, premios estúpidos, inauguraciones de hospitales para perros con ladillas… Cualquier gilipollez es buena, con tal de cansar a los jugadores y no prepararlos bien para la temporada. Alguno dirá que así se han vendido ocho zillones de camisetas del Barça y de calzoncillos con el dibujo de los dientes de Ronaldinho, pero… ¿de qué servirá, si los títulos vuelven a faltar? Por favor, señor Laporta y demás secuaces del departamento de marketing: la próxima pretemporada, corriendo arriba y abajo las Ramblas. Ni un avión más que los necesarios para los desplazamientos oficiales.

La segunda afecta exclusivamente a Rijkaard y su cuerpo técnico, y a la plantilla. El holandés ha conseguido un vestuario en el que nadie protesta por jugar más o menos, pero en el que se ha sustituido la idea del esfuerzo y el compromiso por la de “con el jogo bonito, las victorias llegan solas”. Y eso no es cierto. No se puede jugar todo el partido al tiki-taka, sino que hay que saber reconocer las fases por las que atraviesa un encuentro y jugar de la manera que exigen el marcador y el reloj. Rápido cuando hay prisa, lento cuando es necesario, y duro cuando no hay más remedio. Eso lo entendió a la perfección ayer el Espanyol: 6 de sus ocho tarjetas amarillas llegaron cuando ganaban 2-1. Nosotros lo fiamos todo a la carta de Márquez, Puyol y Valdés, y cuando dos de los tres no están finos, hacemos aguas.

También tengo para Berigistain. No puede ser que cuando dos de nuestros titulares más brillantes, como son Eto’o y Messi, se lesionan, nos llevemos las manos a la cabeza porque el jugador al que al principio no le dábamos ni dorsal (Saviola) se lesione también. Está claro que Gudjohnsen no aporta lo necesario, que este debe ser el último año de Giuly, y que Ezquerro jamás debió haber venido. Mala planificación, Txiki.

Dejo a Deco para el último. Está claro, todos lo sabemos, y él el primero: sin su participación, el medio campo es un colador, y la creación se atasca. No podemos dejar que entre en una espiral de excusas, malas caras y microlesiones sospechosas, ni que “desaparezca” sospechosamente de algunos partidos. Lo necesitamos, y él nos necesita a nosotros. Este problema con el brasileño hay que arreglarlo como sea.

Como ya hice en una entrada anterior con el Real Madrid, voy a ofrecerle gratis y por la jeta a Rijkaard mi solución táctica y mi alineación, hasta que lleguen el camerunés y el argentino. Lo primero es recuperar para el equipo titular a Oleguer, para que haga pareja con Puyol. Al capitán hay que recuperarlo físicamente como sea, ha perdido velocidad y, sobre todo, colocación. En los laterales, necesitamos a Zambrotta, pero mientras se recupera, habría que aprovechar para darle minutos a algún canterano. Belletti está fundido. En la izquierda, Silvinho ha sabido sobreponerse a su edad, cosa que Gio no, y además se entiende mejor con Ronaldinho por esa banda. De “5” debe volver a jugar Márquez, un puesto en el que sí rinde como debe. Deco acompañará un poco más adelante a Xavi o a Iniesta (aquí no sé decidirme). Ronaldinho (tras darle un par de collejas que no le vendrían nada mal), Saviola y Dos Santos deberían jugar en la delantera hasta que llegue el salvador.

El salvador no es otro que Samu. No por su olfato de gol, su movilidad ni su entendimiento con Ronaldinho, sino por sus cojons. Hambre en estado puro. Ganas infinitas. Lucha sin fin. Cabreo constante, mala hostia, sangre de ácido sulfúrico. Y si hay que escupir a alguien, se escupe. Está mal, muy mal, pero al menos no nos iremos a la ducha con cara de perplejidad y conformismo.

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  1. La defensa sufrió ayer, al igual que en Getafe, la falta de Deco. Edmilson hizo un partido lamentable, a pesar de algunos buenos pases en largo que Giuly, lamentable también, no aprovechó. El partido de Belletti y Van Bronckhorst: malo, malo. Y casi añadiría a Puyol y Márquez.

    Cuando toda la defensa está en el punto de mira, quiere decir que algo falla en la delantera y en el centro del campo.

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