El fin de semana en que Nadal mordió al fin el polvo (o la tierra batida, mejor dicho), el Barça de los cero títulos (que puede ser), el Barça del vestuario roto (que puede ser), el Barça de un Rijkaard que no le gana al Atlético nunca, el Barça perdonavidas, el Barça espeso, el Barça coladero, ese Barça en el que muchos ya no creen, le ha hecho un set en blanco a los colchoneros.
Hablando con sinceridad, no he visto un Barça diferente al de Villareal, al que se enfrentó al Betis o al que hizo lo propio con el Mallorca. La única diferencia ha sido que se han marcado alguna de las más de veinte ocasiones habituales por partido. Ni hemos estado perfectos en defensa, ni el balón ha corrido bien del todo en el mediocampo, ni Ronaldinho ha estado estelar. Eto’o sigue con el punto de mira desviado, Messi la sigue chupando, Xavi sigue muy estático, Zambrotta sigue sin defender, Thuram sigue demasiado atrás. Todo igual. Solo que hoy han entrado.
A esto es a lo que me refería cuando decía que se estaba trabajando bien: seguimos haciendo tres veces más ocasiones que nadie, pero no se puede saber cuándo va a entrar la pelotita o no. Por eso aún hay esperanzas, y muchas. En las quinielas de todo el mundo, culés incluidos, estaba sacar tres puntos con el Betis y cero contra el Atlético. Bien, una vez jugados ambos encuentros vemos que tenemos un punto más de lo planeado. Solo falta que de verdad, de verdad de la buena, los tres partidos que le quedan al Barça sean de trámite.
Lo que nos está rompiendo la quiniela es, ni más ni menos, el hecho de que los partidos duren 90 minutos. Sólo con que los ingleses que inventaron el cotarro este hubiesen decidido que durasen 89, hoy hubiesemos cantado el alirón a tres jornadas del final. Y es que entre tanto vestuario azulgrana, tanta mano blanda holandesa, tanto sms a la esposa de tu seleccionador, tanto mea culpa, tanta rajada, tanta alineación extraña, tanto fichaje inútil y tanto presidente politizado, aquí nadie se está dando cuenta de algo que es imposible que dure tres jornadas más: El Real Madrid gana sus partidos sobre el pitido final. Sí, ese casi pitido final donde el Betis y nuestro despiste nos la liaron.
¿Soy el único que ve las tremendas lagunas del Real Madrid y su incapacidad para estar concentrado los 90 minutos? Es imposible que no pinchen, nadie puede marcar tantos domingos seguido rozando el descuento. Pinchará. Mejor ante el Depor, pero seguramente en Zaragoza.
Seguid creyendo durante una semana más, amigos culés. Y aunque al final no nos alcemos con el título, recordemos el día de hoy como el día en que cayeron las “Torres”, el día en que los colores rojiblancos dejan de hacernos pupa en los ojos cuando miramos el calendario, el día en que el Barça volvió a saber ganar fuera, con contundencia, y sin despeinarse. El día en que Eto’o y Ronaldinho no dejaron de abrazarse, esta vez sin gaitas, con sinceridad y con la satisfacción del trabajo bien hecho. El día en que perdió Nadal, vamos.
VALDÉS [8]. Poco trabajo, resuelto a la perfección. Un portero, cuantas menos ocasiones recibe, más concentrado debe estar. Su rostro de intensa concentración de hoy, así como esa perilla de mafioso “cool”, daban miedo.
PUYOL [8]. Le pondría un 9 si hubiese marcado, y un 10 si se marca una sardana. En todo lo demás que se puede hacer en un campo de fútbol, perfecto.
THURAM [7]. Menos fallón que otros días, pero muy concentrado, todo un perro de presa para cubrir los huecos de Zambrotta por los que se colaba Petrov.
ZAMBROTTA [7]. Su gol le ha hecho subir enteros, pero alguien debería explicarle que él es uno de los pocos que tienen que defender con este sistema.
GIO [6]. Cumplidor. No fue el día ni de Seitaridis ni de Galletti, por lo que no pasó apuros.
EDMILSON [6.5]. Sigue sin estar al 100%, pero se le empieza a ver más entonado, en una posición que hoy tenía su enjundia por la lluvia y por un Torres excesivamente retrasado.
DECO [7]. Mejora notablemente teniendo un medio centro como Dios manda para guardarle las espaldas. Así y todo, me desespera un poco su manía de tirar el caño cuando se ve un poco acorralado por los contrarios.
XAVI [6.5]. Un poco más espeso de lo habitual. Recibió un sinfín de patadas en la primera parte que parecieron cohibirle un tanto.
RONALDINHO [0]. Sigue a lo suyo, con muchas lagunas al ir hacia delante, y oceános enteros al mirar hacia atrás. Es un poco patético verle caminar hacia atrás con el culo en pompa, escorado en la banda y sin mirar a su par mientras Eto’o se parte el pecho contra los dos centrales y el otro lateral para recuperar el balón. A pesar de que no lo hizo mal en ataque, le casco el 0 por su intento de vaselina desde el medio campo con 0-5 en el marcador. Qué chulería tan lastimosa.
MESSI [9]. Bigoleador, incisivo, peleón, malabarista. ¿De qué planeta viniste?
ETO’O [11]. Un once, porque este tío nunca deja de creer, de correr, de marcar, de asistir, de LUCHAR.
INIESTA [7]. Bien los veinte minutos, gol incluido. Recibió una entrada de Maxi Rodríguez que debió significar su expulsión de los campos de fútbol europeos durante veinte años y un día.
GUDJOHNSEN y MOTTA [-]. Sin tiempo para demostrar mucho. Inteligente Rijkaard sacando al brasileño para empezar a recuperarlo psicológicamente.
RIJKAARD [6]. Se ha dejado de gaitas y experimentos, lo cual es de aplauso. Fantástico dejar a uno de los pinypones en el banquillo, así como a Belletti. Sin embargo, no buscó ninguna reacción ante la imposibilidad del equipo para trenzar juego en el centro del campo en la primera media hora.
PD: Los mismos periodistas que hace casi una década acuñaron la frase “Van Gaal tiene la flor en el culo”, acaban de salir en televisión a cara descubierta, sin ruborizarse, a decir que lo del Madrid en las últimas jornadas es “la suerte de los Campeones”. Oír para creer.